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¿Por qué huele la chimenea cuando está apagada? Causas y qué hacer

Una consulta bastante habitual es esta: «La chimenea está apagada, pero en casa huele a chimenea. ¿Por qué?»

En ocasiones el olor aparece después de varios días sin utilizarla. Otras veces se nota especialmente cuando llueve, cuando aumenta la humedad exterior o al poner en funcionamiento una campana extractora.

Aunque resulte tentador pensar que es simplemente el olor normal de una chimenea, un olor persistente nos está dando información sobre lo que ocurre en el conducto o sobre cómo circula el aire en la vivienda.

Y no todas las causas se solucionan de la misma manera.

El hollín y los residuos acumulados también producen olor

Después de utilizar una chimenea durante una temporada quedan depósitos en el aparato y en el conducto de evacuación: cenizas, hollín y, dependiendo de las condiciones de combustión, también alquitranes y creosota.

Estos residuos tienen un olor característico.

Cuando el conducto permanece seco y existe una circulación de aire adecuada puede pasar prácticamente desapercibido. Sin embargo, con humedad el olor puede hacerse mucho más evidente.

Por eso algunas personas nos dicen que su chimenea huele especialmente en días lluviosos o húmedos, incluso aunque lleve semanas apagada.

El problema no se soluciona perfumando la estancia ni colocando ambientadores. Si existen depósitos en el interior, lo primero es conocer su estado y comprobar si procede realizar una limpieza.

Cuando el aire de la chimenea entra en casa en lugar de salir

Otra causa muy habitual no está directamente relacionada con la cantidad de hollín, sino con el sentido en el que circula el aire dentro del conducto.

Una chimenea funciona correctamente cuando existe una depresión que favorece que los productos de la combustión asciendan hacia el exterior.

Pero con la chimenea apagada esa circulación puede invertirse.

En determinadas condiciones, el aire puede bajar por el conducto y entrar en la vivienda. Y si ese aire ha atravesado una chimenea impregnada de hollín, arrastra consigo su olor.

Podemos notarlo especialmente en viviendas muy estancas o cuando funcionan sistemas que extraen aire del interior, como una campana de cocina, determinados sistemas de ventilación o extractores de baños.

Si al poner en marcha la campana extractora aumenta claramente el olor procedente de la chimenea, es una pista interesante para el diagnóstico.

Humedad dentro del conducto

La presencia de humedad también debe analizarse.

Puede proceder de diferentes puntos: entrada de agua por la terminación superior, problemas constructivos, condensaciones o humedad presente en un antiguo conducto de obra.

El hollín mezclado con humedad genera un olor especialmente intenso y persistente.

Además, una chimenea húmeda puede esconder otros problemas que no deberían valorarse únicamente por el olor.

Manchas alrededor del hogar, restos húmedos, corrosión en elementos metálicos o marcas de agua son señales que conviene revisar.

Nidos, hojas y otros elementos dentro de la chimenea

Una chimenea que lleva tiempo sin utilizarse también puede albergar elementos ajenos a la instalación.

Hojas, pequeñas ramas, restos de nidos y otros residuos pueden entrar desde la cubierta y quedar atrapados en el conducto.

En determinados casos incluso encontramos obstrucciones que desde la estancia resultan completamente invisibles.

Por eso mirar desde abajo con una linterna no permite conocer realmente el estado de toda una chimenea.

La inspección interior permite comprobar el recorrido del conducto y localizar acumulaciones, deterioros u obstrucciones que de otra manera quedarían ocultos. En otro artículo mostramos varios ejemplos reales encontrados durante inspecciones realizadas en Gipuzkoa.

¿Y si el olor aparece cuando encendemos la chimenea?

Aquí debemos diferenciar dos situaciones.

Una cosa es percibir olor procedente de una chimenea que está apagada y otra distinta es que, cuando encendemos el aparato, entren humo u olores de combustión en la vivienda.

En este segundo caso puede existir un problema de tiro, una obstrucción, una entrada de aire insuficiente, un defecto en el conducto o alguna otra anomalía que debe estudiarse antes de limitarse a seguir utilizando la instalación.

Que una chimenea evacue aparentemente bien en unas condiciones determinadas tampoco garantiza por sí solo que el conducto se encuentre en buen estado.

¿Un deshollinado elimina siempre el olor?

Depende de su origen.

Si el olor procede fundamentalmente de una acumulación normal de hollín, una limpieza adecuada puede mejorar mucho la situación.

Pero no todos los problemas de olor son problemas de suciedad.

Si existe una inversión del tiro, una entrada de humedad, una obstrucción, un defecto constructivo o depósitos de creosota fuertemente adheridos, será necesario identificar primero la causa.

Además, hay depósitos vitrificados que no siempre pueden eliminarse completamente mediante un deshollinado convencional.

Por eso no nos gusta plantear el deshollinado como simplemente «pasar un cepillo por la chimenea».

Qué comprobamos en una revisión profesional

Antes de limpiar conviene observar la instalación y conocer los síntomas que está dando.

En Deshollinadores Gipuzkoa – Suberri protegemos la zona de trabajo, revisamos el aparato y el conducto, realizamos la limpieza mecánica cuando procede y comprobamos el recorrido y el estado de la chimenea.

Cuando es necesario utilizamos equipos de inspección con cámara, que permiten ver zonas inaccesibles desde el hogar y documentar el estado interior.

Si detectamos una anomalía, podemos diferenciar entre un problema de mantenimiento y una deficiencia de la propia instalación.

Esta distinción es importante: limpiar una chimenea no corrige un conducto que está mal ejecutado o deteriorado.

El olor no sirve para detectar monóxido de carbono

Hay un aspecto de seguridad que conviene recordar.

El monóxido de carbono es incoloro e inodoro, por lo que no podemos utilizar el olor como indicación de que existe o no existe CO en una estancia. El Ministerio de Sanidad lo define precisamente como un gas incoloro, inodoro y no irritante producido por una combustión incompleta.

Por tanto, que una vivienda no huela a humo no permite concluir que exista una evacuación correcta de los productos de la combustión.

Recomendamos instalar detectores de CO en la vivienda.

Si tu chimenea huele, busca la causa

Una chimenea puede oler por suciedad, humedad, una corriente de aire descendente, una obstrucción o por una combinación de varios factores.

Lo importante es no quedarse únicamente con el síntoma.

Una revisión profesional permite determinar qué está provocando el olor y si la solución consiste simplemente en limpiar o es necesario actuar sobre otro elemento de la instalación.

En Deshollinadores Gipuzkoa – Suberri realizamos limpieza, inspección y diagnóstico de chimeneas en toda Gipuzkoa.

Cuando se trata de una instalación térmica incluida en el ámbito del RITE, sus operaciones de mantenimiento deben realizarse por una empresa mantenedora habilitada. Así lo establece expresamente el artículo 26 del Reglamento.

Somos empresa instaladora y mantenedora habilitada conforme al RITE.